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La Insuficiencia Renal

Los riñones, filtros de vida.

Si nuestro corazón, cerebro, o pulmones fallan… morimos.

Pero pocas personas saben que lo mismo sucede con nuestros riñones, porque ellos son filtros de vida que limpian la sangre.   Los riñones también controlan el balance químico y líquido de nuestro cuerpo, regulan nuestra presión arterial, producen glóbulos rojos, y ayudan al organismo a usar la vitamina D que mantiene los huesos fuertes y sanos.

Cuando los riñones ya no cumplen estas funciones vitales, se produce la Insuficiencia Renal Crónica Terminal.  En sus etapas iniciales esta enfermedad no presenta síntomas perceptibles, pero al avanzar causa complicaciones en los huesos, produce uremia, retención de líquidos, y eleva la presión arterial, lo que puede ocasionar infartos, accidentes cerebro-vasculares o paros respiratorios, que causan la muerte.

La Insuficiencia Renal Crónica Terminal no tiene cura.  Existen tres tratamientos para controlarla:  Hemodiálisis, Diálisis Peritoneal, o Trasplante Renal.

Cómo funcionan estos tratamientos:

Diálisis Peritoneal: Consiste en aprovechar el revestimiento interior del abdomen (membrana peritoneal) para depurar el exceso de líquido y las impurezas del cuerpo.  Este tratamiento utiliza una sustancia que se llama dializado que entra por un catéter a la cavidad peritoneal y permanece por varias horas.

Durante este tiempo, el dializado atrapa las sustancias tóxicas y al drenarlo expulsa los desechos químicos y el exceso de líquido del cuerpo.  Después de vaciar el dializado, se vuelve a llenar el peritoneo (esto se conoce como recambio).  Este tratamiento se practica en casa, haciendo cuatro o cinco recambios al día.

Hemodiálisis:  Es un procedimiento que limpia y filtra la sangre a través de una máquina.   Por medio de un acceso vascular, se le extraen al paciente varios mililitros de sangre por minuto para pasarlas por un filtro que elimina sustancias tóxicas y líquido.

Este tratamiento se lleva a cabo regularmente 3 veces por semana en un hospital o centro de hemodiálisis, y dura entre 3 a 4 horas por sesión.

Trasplante Renal:  Consiste en colocar en el cuerpo del paciente el riñón sano de otra persona (puede ser de un donante vivo o un fallecido) para que el nuevo riñón cumpla con las funciones que los riñones dañados han dejado de ejercer.  Este procedimiento depende de la condición física del paciente y de la compatibilidad entre el receptor (o paciente renal) y el donante (o riñón sano).

Para que este tratamiento pueda funcionar, el paciente debe mantener un estricto régimen de medicamentos de inmunosupresión (que inhiben al cuerpo de luchar contra el riñón trasplantado por ser un cuerpo extraño) y mantener un estilo de vida activo, pero cuidándose de cualquier tipo de infección. —

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